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Diabetes mellitus y ejercicio

13/02/2017

La hiperglicemia crónica se asocia a largo plazo con disfunción e insuficiencia de diferentes órganos, especialmente de los ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.

La diabetes mellitus se clasifica en dos grandes grupos: diabetes mellitus tipo 1 o insulinodependiente (de comienzo juvenil y diabetes mellitus tipo 2, no insulinodependiente.

Ejercicio físico en la prevención y tratamiento de la diabetes

 

El ejercicio puede aumentar la sensibilidad a la insulina, disminuir la glucosa sanguínea y aumentar su utilización. Dado que este efecto es relativamente corto, se necesitan sesiones de ejercicio físico frecuentes para mantener los beneficios.

Además, el ejercicio puede disminuir indirectamente la resistencia a la insulina, al reducir el peso corporal y el nivel del metabolismo basal.

El ejercicio tiene también efectos beneficiosos sobre otros factores de riesgo cardiogénico, como la dislipemia y la hipertensión arterial y se puede reducir el riesgo coronario de los pacientes diabéticos (tres veces superior al normal). El ejercicio también es muy importanta para reducir el estrés, aumentar la sensación de bienestar y mejorar la calidad de vida.

Consideraciones generales

Debe realizarse un control médico antes de los planes de ejercicio físico que incluya una prueba de esfuerzo para detectar posibles afectaciones coronarias asintomáticas. Deben descartarse cetoacidosis y glicemias superiores a 300 mg %. Cuando existan alteraciones renales o hipertensión deben de considerarse los riesgos y beneficios. Durante las primeras fases de la práctica física se debe extremar el control médico, incluyendo monitorización de la glucosa para ajustar la dieta y la medicación (insulina o antidiabéticos orales), dadas las modificaciones metabólicas que produce el ejercicio.

Modalidades de ejercicio

Se recomiendan las actividades aeróbicas de intensidad moderada, como caminar, ciclismo, carrera, esquí de fondo o jogging. Dado que muchos diabéticos son obesos, se recomiendan ejercicios que no produzcan sobrecarga del aparato locomotor.

En la actualidad, se sabe que ciertas formas de trabajo anaeróbico pueden ser seguras y potenciar los efectos beneficiosos del trabajo aeróbico. Los circuitos de entrenamiento son muy recomendables ya que involucran grandes grupos musculares.

Intensidad y frecuencia del ejercicio

La intensidad debe ser del 60-70% del V02 máx. Las intensidades más elevadas activan excesivamente el sistema adrenérgico con el consiguiente aumento de la glucemia. En los pacientes con neuropatía vegetativa, la frecuencia cardíaca puede no reflejar la intensidad del esfuerzo que se está realizando. Como alternativa, en la prescripción de ejercicio se puede expresar el trabajo en METs.

Se recomiendan 4-5 sesiones semanales de 40 a 60 minutos.

Actuación en diabéticos que inician un programa de actividad física

Los pacientes diabéticos tienen riesgos de otras patologías, entre las que destacan las enfermedades cardiovasculares. En este sentido la Asociación Americana de diabetes en su declaración de consenso en relación a la actividad física y la diabetes sugiere las siguientes actuaciones en relación a la evaluación previa del paciente diabético (American diabetes association. Position statement, 2004):

  1. Evaluación del Sistema Cardiovascular: Se recomienda test de esfuerzo buscando la presencia de cambios electrocardiográficos que sugieran isquemia coronaria.
  2. Evaluación de las enfermedades vasculares periféricas.
  3. Retinopatía diabética. En los pacientes con retinopatía diabética proliferativa, los ejercicios anaeróbicos, ejercicios de alto impacto y ejercicios que impliquen maniobras de Valsalva, pueden desencadenar hemorragias en el humor vítreo y desprendimiento de retina, por lo que han de estar limitados o contraindicados.
  4. Nefropatía. Es necesario valorar la existencia de microalbuminuria (>20 mg/min) o nefropatía (>200 mg/min). Estos pacientes pueden tener limitada su capacidad física.
  5. Neuropatía periférica. Este problema conlleva a una disminución de los mecanismos dolorosos de protección del pie. Hay que evitar el riesgo de ulceración en los pies.
  6. Neuropatía del sistema nervioso vegetativo. La presencia de una neuropatía vegetativa aumenta el riesgo de un accidente cardiovascular.
  7. Prestar especial atención al pie del diabético que que realiza ejercicio físico. Es esencial la utilización de un calzado adecuado y una buena higiene para evitar callos o ampollas.

Previamente a la práctica del ejercicio el paciente diabético ha de tener un buen control de la glucemia. Así mismo, es necesario tener en cuenta que los cambios en el metabolismo de la glucosa que se observan en los tres primeros días y que se estabilizan a partir de una semana.

Debido al efecto insulínico del ejercicio, los pacientes insulino-dependientes deben reducir sus dosis de insulian, aproximandamente en un 20% o aumentar la ingesta alimenticia cuando se inicien en un programa de ejercicio.

Para evitar la hipoglucemia se deben ingerir hidratos de carbono 30 minutos antes del ejercicio y si es muy prolongado, hay que ingerir 10 gramos más (una pieza de fruta, un zumo, etc.) cada 30 minutos.

Precauciones especiales

En la diabetes de tipo 1 se debe de evitar el ejercicio si la glucosa en ayunas es mayor de 250 mg/dL y existe cetosis, o si es mayor de 300 mg/dL sin cetosis. Por lo tanto es necesario ajustar la dosis de insulina antes del ejercicio. Por el contrario, se ha de ingerir carbohidratos si la glucemia es < 100 mg/dL. Utilizar prendas adecuadas que no generen arrugas, por ejemplo los calcetines de fibras sintéticas o combinaciones de algodón y fibra, con el fin de evitar lesiones en los pies.

En resumen...

El ejercicio beneficia al paciente diabético. Es necesario conocer el estado de las complicaciones de la diabetes. Control de glucemia. Evitar el ejercicio si existe una glucemia mayor de 250 mg/dl y cetosis.

El ejercicio por debajo del umbral anaeróbico y el ejercicio de fuerza son herramientas adecuadas para el control de la salud en el diabético