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Hipertensión arterial y ejecicio físico

13/02/2017

La prevención y el tratamiento de esta patología es un reto para los sistemas de salud de todo el mundo ya que, además de constituir una enfermedad por si misma, participa de manera intensa en la aparición y desarrollo de otras patologías, entre las que destacan las enfermedades cardiovasculares, causa principal de muerte en los países desarrollados y en los que se hallan en vías de desarrollo y generan un coste sanitario muy importante.

Independientemente de los diferentes fármacos que han demostrado su eficacia en el tratamiento de la HTA esencial, existen muchas investigaciones en las que se aboga en favor de los grandes beneficios del ejercicio físico tanto en el control preventivo como en el tratamiento de esta enfermedad. En la HTA han sido considerados muchos factores etiopatogénicos; entre ellos se podría destacar:

  1. Ingesta elevada de sodio (Na).
  2. Excesiva producción de hormonas vasoconstrictoras y ahorradoras de Na.
  3. Alteraciones de la expresión del sistema kinina-kalicreína (afectando al tono vascular y manejo renal del Na).
  4. Aumento de la producción de angiotensina II y aldosterona.
  5. Alteraciones en el transporte iónico.
  6. Deficiencia de vasodilatadores como óxido nítrico, péptidos natriuréticos, prostaciclina, …
  7. Incremento del estrés oxidativo.
  8. Diabetes mellitus y resistencia a la insulina.
  9. Obesidad e hipercolesterolemia. Se ha encontrado una asociación entre obesidad y dislipemia.
  10.  Aumento de la actividad simpática (SNS), secundaria, en muchos casos al estrés.
  11. Alteración de los receptores adrenérgicos (que afectan a la frecuencia cardiaca, el inotropismo cardiaco y el tono vascular).
  12. Disfunción endotelial.
  13. Incremento de la actividad de los factores de crecimiento.
  14. Factores genéticos

Modelos de prescripción ejercicio físico recomendados

Al comenzar el tratamiento de un hipertenso sedentario con ejercicio físico hay que seguir unas pautas para evitar riesgos de crisis hipertensivas u otras patologías.

  • Dado que mientras que se practica ejercicio físico siempre se incrementa la TA de forma aguda, antes de comenzar la actividad hay que normalizar la TA (al menos en los casos de HTA severa). Cuando la TAS es >160 y/ la TAD es >100 mm de Hg no se deben de realizar ejercicios con sobrecargas.
  • Antes del comienzo de la actividad se realizará un reconocimiento médico con toma de TA en reposo.
  • También se realizará una prueba de esfuerzo incremental monitorizada para valorar la intensidad de actividad física con la que se debe de comenzar sin riesgos. Especialmente en aquellos casos en los que la actividad física se realice intensidades superiores al 60% del máximo.
  • El ejercicio físico debe de prescribirse en todas las HTA controladas, aunque precisen medicación, ya que es un buen coadyuvante de los medicamentos.

La prescripción de ejercicio físico en pacientes hipertensos siempre debe de ir acompañada de otros hábitos de vida saludables (reducción de la ingesta de sodio, pérdida de peso en obesos), y de medicación si es necesario.

Prácticamente, todas las investigaciones llegan a la conclusión de que la disminución, tanto en la TAS como en la TAD parece ser mayor en los sujetos hipertensos (-10/-8 mmHg) que en aquellos con HTA límite (-6/-7 mmHg), y que en los normotensos (-3/-3 mmHg).

La actividad más recomendable es el entrenamiento de resistencia aeróbica dinámica con programas de ejercicio que impliquen a grandes grupos musculares diseñados para aumentar la capacidad de resistencia aeróbica.

Respecto al entrenamiento de resistencia con cargas (fuerza), la mayoría de las investigaciones más recientes demuestran que cuando es realizado de forma regular, reduce la presión arterial en aproximadamente un 2% en la presión arterial sistólica y un 4% en la diastólica.

Hasta el momento no parece existir acuerdo sobre la intensidad de ejercicio más adecuada para conseguir una disminución significativa de la TA, habiéndose podido observar que una intensidad moderada produce disminuciones similares o incluso superiores a las producidas por una intensidad más elevada.

En función de las circunstancias pueden ser recomendables circuitos de ejercicio combinando trabajos de resistencia (con 10-15 repeticiones de cada uno) con ejercicios aeróbicos. Cada ejercicio se debe de programar durante un tiempo concreto y con intervalos de reposo entre cada aparato. La intensidad y la duración del programa de ejercicio se debe de ir incrementando progresivamente hasta alcanzar unos niveles óptimos.

Modelo recomendado

Tipo de actividad: Principalmente actividad física aeróbica (de resistencia) combinada con trabajos de fuerza (al 50% de 1 RM). Duración: Entre 45 y 60 minutos de actividad física por día. Frecuencia: Al menos 5 días a la semana (3 de ellos incluirá 15 minutos de trabajos de fuerza). Intensidad: Moderada intensidad. Todas las sesiones deben de comenzar y terminar con l0 minutos de calentamiento o de enfriamiento y estiramientos.