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Recomendaciones deportivas para los niños

13/02/2017

Los responsables políticos de la salud pública deben de considerar la forma física de los niños y jóvenes dentro de sus competencias y responsabilidades. Los niños tienen una necesidad natural de comparar su fortaleza, habilidad, velocidad y resistencia en maduración con las de otros. El juego libre, los ejercicios y el deporte proporcionan una forma natural para que los niños y los jóvenes alcancen una aptitud física adecuada.

Por otra parte, el deporte de competición puede contribuir al desarrollo físico, emocional e intelectual de los niños y proporcionarles experiencia acerca de su capacidad y habilidades, así como confianza en sí mismos y estímulo para su conducta social. Por todas estas razones, el deporte de competición en los niños, cuando está bien orientado y dirigido debe de considerarse positivo.

Sin embargo, el deporte competitivo de alto nivel en la infancia no sólo tiene límites biológicos de rendimiento, sino que lleva también aparejados riesgos de índole psicológica y de desarrollo social. La preparación intensa para las competiciones deportivas de alto nivel puede provocar retiradas y/o niños con problemas psicológicos.

Es bien sabido que las cantidades tolerables de ejercicio parecen estimular el crecimiento físico normal. En los individuos jóvenes sanos, los efectos estimulantes positivos del crecimiento debidos a la actividad física compensan cualquier posible efecto negativo y anulan los factores de riesgo del ejercicio. Sin embargo, es probable que cuando la carga física se haga excesiva se pierdan los efectos beneficiosos sobre el esqueleto y el entrenamiento se vuelva traumatizante y altere el crecimiento normal. Los niños que practican deportes organizados sufren un creciente número de lesiones por sobreuso. Estas lesiones son consecuencia de frecuentes sobrecargas que provocan microtraumatismos en los tejidos sometidos a tensiones excesivas por este entrenamiento.

La Federación Internacional de Medicina del Deporte presenta las siguientes recomendaciones en relación con el deporte en edad de crecimiento:

  1. Antes de participar en un programa deportivo de competición, todo participante deberá someterse a una exploración médica meticulosa que garantice que sólo se permite el acceso al deporte de competición a los niños sin riesgos de salud ofreciendo el asesoramiento oportuno sobre los posibles deportes que se pueden realizar y el tipo de entrenamiento. Al mismo tiempo, es necesaria una supervisión médica cuidadosa y continua, especialmente para evitar las sesiones con sobrecargas en esta edad.
  2. Además de su tarea puramente deportiva, el entrenador tiene una responsabilidad pedagógica con los niños que le han sido confiados. Tiene que tener conocimientos de los problemas biológicos, físicos y sociales especiales relacionados con el desarrollo del niño y estar en condiciones de aplicar estos conocimientos en los entrenamientos.
  3. El entrenador debe identificar las peculiaridades individuales del niño y tenerlas presentes en los programas de entrenamiento. La responsabilidad del desarrollo general del niño debe primar sobre las exigencias del entrenamiento y la competición.
  4. Si el "entrenamiento infantil" se somete a control pedagógico como se ha indicado, puede aportar valiosas oportunidades de desarrollo a los niños. Sin embargo, si adopta la forma de "entrenamiento para el rendimiento máximo" a cualquier precio, no debe de recomendarse en ningún caso, por razones pedagógicas y médicas.
  5. Los niños deben participar en una amplia variedad de actividades deportivas para garantizar que encuentran los deportes que mejor se adaptan a sus necesidades, intereses, constitución y capacidad física. De esta forma suele aumentar su éxito y disfrute del deporte y reducirse el número de ''abandonos'. No debe estimularse la especialización precoz.
  6. En los deportes de contacto, los participantes no deben clasificarse en razón de la edad cronológica, sino según su madurez, tamaño corporal, destreza y sexo.
  7.  Las reglas y duración de los partidos deben ser adecuadas para la edad de los participantes, y las sesiones de entrenamiento han de ser relativamente breves y estar bien organizadas. La sesión planificada optimiza la instrucción en cuanto a actividad y habilidad y reduce al mínimo el peligro de lesión.
  8. El levantamiento de pesas y la halterofilia no deben recomendarse antes de que se alcance la edad de maduración física en el crecimiento esquelético.
  9. Las carreras competitivas de gran fondo no son recomendables para los niños antes de la madurez. Bajo ninguna circunstancia los niños deben intentar correr una maratón completa